
Acerca de
Historia completa
Un refugio entre volcanes y selva
En la boca costa guatemalteca, donde la tierra se vuelve generosa y el clima parece
haber encontrado su equilibrio perfecto, se levanta esta casa rodeada de naturaleza viva.
Aquí el verde no es un color: es un paisaje entero que respira. Jardines tropicales, flores
que brotan todo el año y una vegetación exuberante envuelven el lugar con una sensación
de calma profunda.
Desde distintos puntos de la propiedad se pueden contemplar cinco volcanes, dos de
ellos activos. En las noches claras, cuando el cielo se abre sin prisa, es posible observar
sus erupciones a la distancia: destellos de fuego en la oscuridad que recuerdan la fuerza
antigua de esta tierra.
Los amaneceres llegan lentamente sobre los volcanes, pintando el horizonte con luces
suaves que despiertan el paisaje. Y cuando cae la noche, la luna ilumina el valle con una
claridad serena que vuelve cada velada memorable.
La casa se encuentra dentro de un amplio entorno natural, donde la tranquilidad y el
espacio permiten disfrutar del aire libre con libertad. En el área hay múltiples instalaciones
deportivas y recreativas: canchas de tenis, pickleball, papi-fútbol y basketball, además de
un pitch and putt de 9 hoyos par 3 y un campo de golf de 9 hoyos rodeado de naturaleza.
Para quienes prefieren explorar el entorno, existen senderos para bicicleta, caminos para
largas caminatas y áreas ideales para el avistamiento de aves, donde es común ver
especies propias de los bosques tropicales de la región.
Todo el complejo cuenta con administración profesional y un equipo de seguridad discreto
y eficiente, lo que permite disfrutar del lugar con absoluta tranquilidad.
Este no es solo un lugar para hospedarse.
Es un espacio para respirar, contemplar y reconectar con la naturaleza, bajo el cielo
amplio de Guatemala y la presencia silenciosa de sus volcanes.
La casa
La casa es una hacienda de inspiración colonial, amplia y serena, decorada con un gusto
delicado que respeta el carácter tradicional del lugar. Cada espacio ha sido pensado para
ofrecer descanso y armonía, sin perder la elegancia sencilla de las antiguas casas de
campo de Guatemala.
En el corazón del jardín se encuentra una piscina amplia de 12 x 11.5 metros, rodeada de
verde y de cielo abierto. El agua es fresca y cristalina, perfecta para el clima cálido de la
región, donde el sol invita naturalmente a sumergirse y dejar pasar las horas con
tranquilidad.
A un lado de la piscina, un jacuzzi con capacidad para ocho a diez personas ofrece un
espacio ideal para compartir al final del día, mientras el aire de la tarde se vuelve más
suave y los volcanes comienzan a dibujarse en el horizonte.
La casa cuenta con dormitorios amplios, luminosos y cómodos, pensados para el
verdadero descanso. Los espacios respiran calma, con grandes ventanas que permiten
que la luz natural y el verde del exterior entren sin prisa.
Todo en esta casa invita a lo mismo: vivir sin apuro, disfrutar del clima generoso de la
boca costa y dejar que la naturaleza marque el ritmo de los días.
DORMITORIOS
La casa cuenta con cinco amplios dormitorios —con posibilidad de acomodar un sexto
espacio— diseñados para ofrecer descanso, privacidad y comodidad a cada huésped.
Cada habitación mantiene la misma atmósfera serena de la hacienda: espacios
generosos, ventilación natural y una sensación de calma que invita a dormir
profundamente después de un día al aire libre.
El dormitorio principal ofrece una cama king, amplio y acogedor, pensado como un refugio
privado dentro de la casa.
El segundo dormitorio cuenta con dos camas individuales, ideal para amigos o familiares
que desean compartir el espacio con comodidad.
El tercer dormitorio dispone de una cama king y un mezanine con dos camas individuales,
un espacio encantador que suele gustar especialmente a familias o a quienes viajan con
jóvenes.
El cuarto dormitorio es uno de los más espaciosos, con dos camas queen y una cama
individual, permitiendo alojar cómodamente a varios huéspedes.
El quinto dormitorio cuenta con una cama queen, perfecto para quienes buscan un
espacio tranquilo y acogedor.
Todos los dormitorios cuentan con baño privado, garantizando independencia y
comodidad para cada grupo de huéspedes.
La distribución de la casa permite que todos tengan su propio espacio, mientras las áreas
comunes invitan a reunirse, conversar y disfrutar juntos de la tranquilidad que ofrece este
lugar rodeado de naturaleza.
Espacios adicionales
Dentro de la propiedad existen también dos alojamientos independientes, pensados para
quienes desean mayor privacidad o para acomodar a grupos más grandes sin perder la
armonía del conjunto.
Nido del Alba es un pequeño apartamento acogedor, rodeado de la misma vegetación que
abraza toda la propiedad. Cuenta con dos habitaciones y un baño, y puede alojar
cómodamente hasta cinco personas: tres camas en un dormitorio y dos en el otro. Es un
espacio sencillo y tranquilo, ideal para familias o para quienes disfrutan despertarse con el
sonido de los pájaros y la luz suave del amanecer que da nombre al lugar.
Nido del Jacamar es un bungalow privado, íntimo y encantador, perfecto para una pareja
o para quien busca un rincón de calma dentro de la naturaleza. Dispone de cama queen,
cocina, sala y baño completo. La sala cuenta además con un sofá cama, lo que permite
acomodar a una persona adicional. Su atmósfera es serena y cercana al jardín, donde no
es raro escuchar el canto de las aves tropicales que habitan la zona.
Ambos espacios mantienen el mismo espíritu de la propiedad: tranquilidad, naturaleza y
comodidad, en un entorno donde cada día comienza con el canto de los pájaros y termina
bajo un cielo amplio, iluminado por la luna y la presencia silenciosa de los volcanes. ����
Áreas comunes
Las áreas comunes de la casa han sido concebidas para compartir sin prisa, como en las
antiguas haciendas donde la vida se reunía alrededor de la conversación, el fuego y la
mesa.
La sala principal, amplia y luminosa, cuenta con chimenea, creando un ambiente
acogedor para las tardes tranquilas o las noches en que el aire de la boca costa se vuelve
más fresco. Es un espacio pensado para reunirse, conversar o simplemente dejar que el
tiempo pase con calma.
La casa dispone también de un estudio–biblioteca con televisión, un rincón sereno donde
es posible leer, trabajar o disfrutar de una película en silencio.
El comedor principal, con capacidad para diez personas, invita a largas sobremesas y
encuentros familiares. A su lado se encuentra un desayunador para ocho personas,
perfecto para comenzar el día con la luz de la mañana entrando suavemente por las
ventanas.
La cocina, amplia y bien equipada, cuenta con todo lo necesario para preparar y compartir
alimentos con comodidad, manteniendo el espíritu práctico de una casa de campo bien
organizada.
Al frente de la casa se extiende una terraza amplia que la circunda, conectando
naturalmente los espacios interiores con el jardín y la piscina. En esta área se encuentra
una sala exterior y un comedor para seis personas, un lugar particularmente querido por
quienes visitan la casa. Desde allí se disfrutan las tardes suaves, las conversaciones al
aire libre y la cercanía del agua y la vegetación.
La casa conserva además corredores tradicionales, tanto en la entrada como frente a los
dormitorios secundarios, que recuerdan el estilo clásico de las haciendas coloniales.
Estos espacios ofrecen sombra, frescura y el placer simple de caminar lentamente
mientras el paisaje se abre alrededor.
Aquí la vida transcurre con naturalidad: entre el interior acogedor de la casa y la amplitud
del jardín tropical, donde cada rincón invita a detenerse un momento más. ����
El jardín
El jardín es amplio y generoso, un verdadero espacio vivo donde la naturaleza se expresa
con libertad. Caminos de césped y tierra se abren entre plantas tropicales y árboles
frutales, que perfuman el aire y dan al lugar una sensación de abundancia y calma. Aquí
los días transcurren entre el canto de las aves, la sombra fresca de los árboles y el rumor
suave del viento.
En la parte baja del jardín se encuentra un fire pit, un rincón especialmente querido al caer
la noche. Allí es posible encender una fogata y sentarse bajo el cielo abierto, mientras al
fondo se levanta la silueta del volcán de Fuego. En las noches despejadas, sus
erupciones iluminan el horizonte, ofreciendo un espectáculo natural tan poderoso como
inolvidable.
Es un lugar que invita a quedarse en silencio, mirando el cielo, dejando que la fuerza
antigua de la tierra acompañe la conversación o el descanso.
Servicio
La casa cuenta con personal de servicio atento y discreto, dispuesto a ayudar a los
huéspedes en todo momento para que la estancia sea cómoda y tranquila.
En Jacamarí nos ocupamos de atender cada detalle y de responder con cuidado a las
necesidades de quienes nos visitan. Si se viaja con niños pequeños, podemos
proporcionar cuna para bebé y silla alta, siempre que se solicite con anticipación.
Nuestro propósito es sencillo: que cada huésped se sienta bienvenido, cuidado y en paz,
como ocurre en las casas donde la hospitalidad todavía se toma en serio.